Monday, July 13, 2009

XIV

O también, puedes probar lo contrario. Pretender que no sabes nada, perder la mirada en el vacío, y sonreír mientras dices: "Sí, claro amor... lo que tú digas."

Sunday, July 05, 2009

Piscina

El proceso de caerse en una piscina requiere de una secuencia de pasos muy bien definidos:

- El escenario: es un sábado por la tarde y Oskar ha organizado una parrillada en su casa. Como es costumbre, algunos han ido en ropa de baño - a pesar de ser invierno - y otros, como yo, nos panudeamos de nuestra astucia, y nos hemos pasado de (o pretendemos pasarnos a) algún otro lado, muy bien vestidos y arregladitos.

- El contexto: es un día feliz. La gente toma y come despreocupadamente. Alguien dice que es el "día del amigo" y yo acoto "... pero qué tremenda estupidez". Bromas van, bromas vienen, y por ahí se lanza una pelota, que nunca debió haber estado al alcance de un adolescente mental.

- El detonante: alguien grita "¡¡¡Empujemos a Talía al agua!!!"

- La torpeza: ese alguien soy yo.

- La acrobacia: resulta sorprendente la elasticidad del cuerpo humano, cuando se ve sometido a situaciones límite. Yo suelo quejarme de lo adolorida que para mi espalda, de lo inflexible de mis articulaciones, de lo lento que soy en general para reaccionar. Pero habría que verme al haber tratado de empujar a mi prima, y haber errado, por escasos centímetros, la ubicación de mis manos. Inicialmente, mi sorpresa y su sorpresa se cruzan; nuestras miradas se atraviesan, yendo en direcciones opuestas, solo que la suya permanece donde está, mientras la mía empieza a fijar su atención en la gran masa de agua que se apresura a envolverme. Es entonces ahí que comienzan los desesperados aspavientos de las manos, que se agitan, ingenuamente, tratando de aletear, mientras los gestos y expresiones de mi cara se suceden rápida y desordenadamente. La boca abierta ahogará entonces un grito que no tendrá tiempo de ser emitido.

- El chapuzón: nada es tan estrepitoso como un panzaso. Un cuerpo, de dimensiones considerables, al entrar en contacto con un fluido, lo desplaza hacia los costados, hacia afuera. Mientras mi humanidad se hunde en el turquesoide líquido, cachetada húmeda de por medio, escucho el estallido del mismo al viajar por encima de la piscina y distribuirse democráticamente sobre todos los asistentes, pertenencias y objetos varios.

- La consecuencia: risas y burlas que estallan una vez que el caído empieza a emerger a la superficie, totalmente mojado, pero más totalmente ridiculizado; carcajadas que se convierten en maldiciones y putamadres al darse cuenta que el agua también alcanzó a la parrilla y la comida quedó totalmente arruinada.

- La ironía: mi celular todavía funciona. Recibe un mensaje. Dice: "Ya llegué. Estoy en la puerta."

Diablos...

Monday, June 22, 2009

La fuente


Los tres monjes caminaron una vez más alrededor de la fuente.

- Efectivamente, no hay un límite - dijo el primero.
- Sin embargo, su longitud no es infinita - acotó el tercero.

En esta ocasión, el segundo monje no había tenido nada que decir.

Sunday, June 21, 2009

XVI


En un súbito arranque de furia, lanzó su café, servido en esos lamentables vasitos de tecnopor. Eso fue lo que más le dolió... hasta sus emociones estaban envueltas de algo descartable.

Wednesday, June 17, 2009

Loop

¡Un momento!

Llegado a este punto, debo regresar en el tiempo para poder empezar a escribir esta historia.

Thursday, April 09, 2009

Life on Mars - adendum

Como todos saben (yeah, as if...) yo tengo múltiples organismos que dejo vivir en mi hogar y considero mis, a falta de un mejor término (y mai para el que pensó amigos), mascotas. Entre ellos figuran dos enormes hormigueros que ocupan respectivamente el jardín delantero y trasero.

Ayer, haciendo nada mientras tomaba café -creo que estaba pensando en cómo sería la vida si fuésemos dibujos de palotes, tipo xkcd o Cuttlas- me acerqué a mirar por un rato a uno de los hormigueros, específicamente el de la entrada de mi casa. Ese es particularmente llamativo porque rodea todo el camino de laja, camino que las hormigas cruzan frenéticamente durante sus periodos de más intensa actividad.

Y me di cuenta que la secuencia de cifras que se formaba, cuando uno calculaba la diferencia entre hormigas que iban de un lado con las que iban hacia el otro, cuando entraba por lo menos una en alguna dirección, la podía ubicar dentro de la expansión decimal de PI. Claro, ya hubiera sido demasiada coincidencia que el cálculo hubiera empezado justo cuando yo empecé a mirar, por ello me demoré un poco en darme cuenta del real significado de lo que estaba observando, y tuve que recurrir al fiel Mathematica para comprobarlo.

Eso quiere decir entonces que mi hormiguero estaba enviando una señal para comunicarse con el exterior: "¡hey, hay vida inteligente aquí!"

...

Y ahora, ¿cómo les respondo?

Sunday, April 05, 2009

Life on Mars

Recientemente leí un libro que me dejó pensando harto: Solaris, de Stanislaw Lem. La historia transcurría en un planeta, colonizado hasta cierta punto por humanos - estudiado sería, tal vez, el término más apropiado- y habitado por un enorme océano que ocupaba casi todo el planeta, no líquido sino más bien una suerte de estructura coloidal, cuyo funcionamiento escapaba al entendimiento de los científicos humanos. Ciertamente se sabían dos cosas: el océano se comportaba como si estuviera vivo, y no solo eso, se comportaba como si fuera un ser inteligente.

Parte de lo que cuestionaba/criticaba Lem era la definición que nosotros usualmente tomamos para vida o para inteligencia, refiriéndola siempre a nosotros como especie y nosotros como organismo. La arrogancia humana (de la cual yo suelo hacer tanta gala, enfocado, obviamente, en mí) es tan abrumadora que resulta sorprendente la cantidad de semejanzas que podemos encontrar con otras especies y fenómenos naturales, así como disimilitudes con nuestras ideas preconcebidas de lo que es orden, estructura y organización, definidas casi siempre a partir de algo relacionado a nosotros mismos.

James Lovelock, y más adelante Lynn Margulis, son parte de la comunidad científica que considera, por ejemplo, a la Tierra como un enorme organismo. No una roca llena de bichos, sino un meta-bicho, con su sustrato inerte, su concha o caparazón interno, sus tejidos conectivos, fluídos, etc. Este organismo, astutamente apodado Gaia, se encarga de modificar la atmósfera terrestre con el objetivo (probably self-evolved) de regular las condiciones que permitan su propia existencia, desde la temperatura, composición, salinidad de los mares, entre otros factores. El océano de Lem regulaba el campo gravitatorio de su planeta, para permitirle orbitar sus dos soles. Nuestra Gaia se encarga de regular su atmósfera, para permitirse seguir existiendo.

La vida es un concepto en extremo truculento. Consideramos vivo a aquello orgánico, que tiene un desarrollo fisiológico, que crece, que potencialmente se reproduce y eventualmente se degenera y muere. Pero, ¿dónde quedan los límites de esta idea, por no decirle definición? En un sentido estricto, una célula está viva, pero las células de nuestro organismo no podrían existir solas, necesitan de sus demás compañeras. ¿Somos los organismos, por extensión, seres vivos? ¿O lo somos por definición? Tal vez, debería diferenciarse entre célula, tejido y organismo (un biólogo me destruirá por lo limitado de mi conocimiento técnico), pero los slime molds podrían entonces parecer contradictorios. La humanidad podría considerarse como otra posible extensión de la definición, así como un hormiguero o termitero podrían ser considerados extensiones de las entidades individuales, pero con un funcionamiento propio y definido. Y si incluimos la simbiosis, pues nuestro ser está lleno (es pertubador, lo sé, la sola idea de tener bichos y alimañas recorriéndome por todos lados y funcionando armoniosamente conmigo... tramadol, right now) de otros microrganismos que conviven con nosotros y tal vez hasta nos definen; entonces podríamos considerar a cada ecosistema como una entidad más, y seguir subiendo así de niveles, hasta llegar a la Tierra entera, a la biósfera; es decir, a Gaia.

Y, ¿en qué nivel es que se manifiesta lo que llamamos inteligencia? Ciertamente una célula no parece poseer ningún tipo de inteligencia, pero como lo demostraron hace poco unos científicos japoneses, los slime molds tienen la capacidad de resolver laberintos cuando se trata de encontrar alimento. ¿Será posible, tal vez, que nosotros como humanidad, manifestemos también algún tipo de meta-inteligencia? Bueno, viendo lo que le hacemos (y nos hacemos) a los demás, parece un muy mal ejemplo. ¿Y las hormigas? ¿O las termitas? ¿Qué ocurriría si, como si fuésemos un enorme cerebro, cada uno de nosotros cumple su función, simple, sencilla, automática, y actúa como una insignifante, pero significativa neurona, en este gran cerebro que sería Gaia... o tal vez simplemente la humanidad? O quizás, nosotros no somos el cerebro, es decir, ¿por qué tendríamos que serlo? Podrían serlo los océanos, las bacterias, o los bosques; y nosotros ser simplemente el equivalente a un enorme sumidero de porquería, como el colon.

Marte es solo uno de los muchos cuerpos en el sistema solar, incluyendo satélites como Europa, que tienen, y han tenido por mucho tiempo, agua y hielo dentro y sobre su superficie. Se cree que en dichos lugares existe, ha existido o podría existir alguna forma de vida. A muchas estrellas, de la galaxia y fuera de ella, se les asocian planetas, y se especula que en ellos podría existir también vida, quizás inteligente. Lo paradójico de todo esto, es que tal vez, nuevas formas de vida existen en nuestro propio planeta y no nos damos cuenta. Órdenes, estructuras y tal vez inteligencias, que escapan todavía a nuestra comprensión, existen alrededor nuestro, a pesar nuestro, a costa nuestra, y no las percibimos, ni siquiera las entendemos. Podríamos lograr toda una revolución si considerásemos comunicarnos con alguno de los otros niveles de organización con los cuales coexistimos. La sola posibilidad me parece alucinante, definitivamente es algo interesantísimo para ser estudiado.

Y lo más irónico, como siempre, es que la mayoría de gente, al final, ¡vive intrigada pensando en platillos voladores!